Precio de un avisador de clientes: compra, baterías y pérdidas
El precio de un avisador de clientes que aparece en una tienda es solo la entrada. Un kit de mostrador es un parque de aparatos, y un parque tiene tres gastos que no salen en la ficha: las baterías, las unidades que desaparecen y el tiempo de mantenerlo todos los días.
Esta guía pone las cuatro líneas de la cuenta, con órdenes de magnitud del mercado español recogidos en septiembre de 2026, y las compara con la opción que no tiene equipo. No son tarifas cerradas, y cada distribuidor tiene las suyas: sirven para hacerse la cuenta con números realistas.
150 a 300 €kit básico, orden de magnitud
350 a 1.000 €equipo profesional, según gamas
Cada añobaterías y unidades de reposición
0 €de equipo con el aviso al móvil
5min de lectura
Lo esencial
- La compra es solo una de las cuatro líneas: faltan baterías, pérdidas y tiempo de equipo.
- Como orden de magnitud, un kit básico ronda los 150 a 300 € y uno profesional sube de 350 a 1.000 €.
- Las pérdidas son el gasto que más sorprende, porque no se ve hasta el recuento del cierre.
- El aviso al móvil del cliente no tiene equipo que comprar: el coste del material baja a cero.
Las cuatro líneas de la cuenta
Cualquier presupuesto honesto de un sistema de aviso tiene cuatro líneas, y solo la primera aparece en la web del distribuidor.
La primera es la compra: el kit con su base y sus unidades. La segunda es el consumo: baterías que envejecen, cargadores que se rompen y algún transmisor que falla. La tercera son las pérdidas: discos que se van en un bolsillo y se reponen a precio de recambio. La cuarta es el tiempo: repartir, rescatar de las mesas, repasar, contar y cargar, todos los días que abre el local.
La cuarta línea es la que nadie apunta y la que más pesa a lo largo de un año, porque se paga en minutos del equipo en la peor hora del día.
- Compra del kit, una vez.
- Baterías y averías, de forma recurrente.
- Reposición de unidades perdidas, constante.
- Tiempo diario de mantenimiento del parque.
Qué se paga al comprar
Los órdenes de magnitud del mercado español en septiembre de 2026 se mueven en dos tramos bastante claros. La gama básica, con base de llamada sencilla y entre diez y veinte discos redondos, ronda los 150 a 300 €. La gama profesional, con discos planos tipo posavasos, carga por inducción y aviso de fuera de cobertura, sube más o menos de 350 a 1.000 € según el número de unidades y el alcance anunciado.
Hay dos cosas que encarecen un presupuesto sin que se note. La primera es el número de unidades: se calcula por pedidos en paralelo en la hora punta, y casi todo el mundo se queda corto la primera vez. La segunda es el alcance: pagar por 500 metros de catálogo cuando el cliente espera a cinco metros del mostrador no sirve de nada.
| Opción | Entrada | Gasto recurrente |
|---|---|---|
| Kit básico, 10 a 20 discos | Alrededor de 150 a 300 € | Baterías y reposición |
| Equipo profesional | Alrededor de 350 a 1.000 € | Baterías y reposición |
| Pantalla de turnos | Precio de la pantalla y el soporte | Electricidad |
| Aviso al móvil del cliente | 0 € de equipo | Un folio de vez en cuando |
Lo que se paga después
Las baterías de los discos envejecen como cualquier otra: después de un par de años, una unidad que aguantaba la jornada completa se queda a mitad de turno. Eso no es una avería, es el final normal de su vida útil, y toca reponer o cambiar la batería.
Las pérdidas son el gasto que más sorprende a quien no ha tenido parque. Un disco cabe en un bolsillo y no tiene valor aparente para el cliente, así que se va sin mala intención. Aparece en el recuento del cierre, semanas después, y se repone a precio de recambio.
Y hay un gasto menor pero constante: la base ocupa un enchufe permanente del mostrador, que en muchos locales es un recurso escaso de verdad.
Órdenes de magnitud recogidos en revendedores españoles, septiembre de 2026. No son tarifas cerradas.
El tiempo, que también es dinero
Esta línea no se factura, pero se paga. Con un parque de discos hay cuatro tareas diarias: repartir en el servicio, rescatar los que se quedan en las mesas, repasarlos y contarlos, y dejarlos cargando al cerrar.
Se hacen en los dos momentos peores del día: la hora punta y el cierre. Y las hace la persona que tiene menos margen, lo que explica por qué la limpieza entre usos es la primera tarea que se cae.
Con el aviso al móvil esas cuatro tareas no se optimizan: desaparecen. Lo que queda es pulsar un botón por pedido en una pantalla que ya está en el local.
Coste de un parque
- Compra del kit y de las unidades extra.
- Baterías y averías cada año.
- Reposición de discos perdidos.
- Cuatro tareas diarias del equipo.
Coste del aviso al móvil
- Cero euros de equipo para empezar.
- Ninguna batería que cambiar.
- Nada que perder ni reponer.
- Un botón por pedido, y un folio.
Cuándo un kit sigue teniendo sentido
Hay casos en los que comprar material sigue siendo la decisión correcta, y conviene decirlo. Si la sala no tiene cobertura ni wifi, si el público no usa el móvil o si el local necesita avisar al personal y no al cliente, un equipo físico tiene su lugar.
Fuera de esos casos, el criterio razonable es no pagar por adelantado. Empiece por el aviso al móvil, que es gratis, y si no encaja en su mostrador retire el cartel: habrá gastado un folio en vez de un presupuesto.
- Sala sin cobertura y sin posibilidad de wifi.
- Necesidad de avisar al personal, no al cliente.
- Público que no lleva móvil o no lo usa.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es el precio de un avisador de clientes en España?
Como orden de magnitud, un kit básico de diez a veinte discos se mueve alrededor de 150 a 300 €, y un equipo profesional de 350 a 1.000 € según gamas y número de unidades. No son tarifas cerradas: cada distribuidor tiene las suyas.
¿Qué gastos hay además de la compra?
Baterías que envejecen, unidades perdidas que se reponen a precio de recambio, alguna avería y el tiempo diario de repartir, recoger, limpiar y cargar el parque.
¿Cuántas unidades necesito?
Se calcula por pedidos en paralelo en la hora punta, no por clientes al día. Casi todos los locales se quedan cortos en el primer pedido y acaban comprando unidades extra unas semanas después.
¿Sale más barato el aviso al móvil del cliente?
En material, sí: no hay equipo que comprar ni reponer, así que la línea de compra baja a cero. Lo único físico es el cartel con el código QR, que se imprime en un folio.
¿Hay cuota mensual con Bipresto?
Se empieza gratis: la página, el código QR, la pantalla de pedidos y los avisos a los primeros clientes, sin tarjeta y sin compromiso de permanencia.
¿Merece la pena arreglar un kit antiguo?
Depende del estado de las baterías y de cuántas unidades falten. Si hay que cambiar baterías y reponer discos a la vez, la cuenta suele dar más a favor de probar el aviso al móvil antes de gastar.
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