Sustituir los avisadores físicos sin tirar nada el primer día

Sustituir los avisadores físicos por el aviso al móvil del cliente no es un proyecto: es una semana de rodaje con los discos todavía en el cajón. Nadie tiene que tirar el parque el lunes, y nadie tiene que aprender un programa nuevo.

Este es el plan que siguen los locales que hacen el cambio bien: dos carteles, una frase para el mostrador, siete días de convivencia entre los dos sistemas y una decisión al final. Con lo que se gana en cada paso y lo que conviene vigilar.

7 díasde rodaje con los dos sistemas

1 fraselo único que aprende el equipo

2 cartelescaja y zona de recogida

0 residuoslos discos no se tiran el primer día

5min de lectura

Lo esencial

  • No hay que desmontar nada: los discos se quedan a mano mientras el equipo coge el gesto.
  • El cambio se juega en el mostrador, con una frase corta que dice todo el equipo igual.
  • Al cuarto o quinto día se ve el indicador que importa: cuántos clientes escanean solos.
  • Al cambiar se recuperan tres tareas diarias y aparece un fichero de clientes exportable.

Antes de empezar: dos decisiones de cinco minutos

La primera es dónde va el cartel. No vale un sitio cualquiera: tiene que estar a la altura de la vista en el punto exacto donde el cliente espera mientras paga, y conviene un segundo cartel en la zona de recogida para quien llega más tarde.

La segunda es quién lleva la pantalla. En la mayoría de los locales es la persona de caja, con su propio móvil o con una tablet apoyada al lado del pasaplatos. Si hay dos turnos, las dos personas tienen que saber dónde está la pantalla antes del primer servicio.

Con esas dos decisiones tomadas, crear la página y tener el código QR listo son unos minutos.

Conviene además elegir el día de arranque con cabeza: un martes o un miércoles, nunca un viernes de temporada alta. El primer servicio es el que se usa para afinar la frase y ver dónde se queda corto el cartel, y eso se hace mejor con la sala a medio llenar.

Lo que hay que tener el día cero

  • La página del negocio creada, con nombre y logo.
  • Dos carteles A4 impresos con el código QR.
  • La pantalla decidida: móvil, tablet u ordenador.
  • La frase del mostrador escrita y dicha en voz alta una vez.
  • Los discos cargados, en el cajón, por si acaso.

El plan día por día

Una semana es suficiente porque el gesto del cliente es el mismo que ya hace para leer una carta con código QR. Lo que se rueda no es la tecnología, es la frase del mostrador.

DíaQué se haceQué se mira
1 y 2Se ofrece el código QR, con los discos a manoQue el equipo diga la frase
3 y 4Se ofrece primero el código QR, siempreCuántos clientes escanean solos
5Se guardan la mitad de los discosSi alguien los echa en falta
6 y 7Solo código QR, discos en el cajónPedidos sin recoger a tiempo
DespuésDecisión: retirar el parqueTres tareas diarias que se van
Siete días de transición, sin cerrar ni un servicio

Qué hacer con el parque que ya tiene

Nada urgente, y esto tranquiliza a mucha gente. Los discos se quedan cargados en un cajón durante la semana de rodaje y salen solo si un cliente los pide o si la cobertura de la sala falla.

Pasada la semana hay tres salidas razonables, por este orden: quedarse cuatro o cinco unidades como plan B permanente, venderlas de segunda mano si el kit está en buen estado, o llevar el resto a un punto de recogida de residuos electrónicos. Lo que no tiene sentido es seguir cargando y limpiando veinte discos que ya nadie reparte.

Si el kit se mantiene entero por si acaso, conviene ponerle una fecha: revisar la decisión al mes. Un parque que espera indefinidamente sigue consumiendo baterías y un enchufe.

  • Cuatro o cinco unidades como plan B, cargadas una vez a la semana.
  • Venta de segunda mano si el kit está completo y funciona.
  • Punto de recogida de residuos electrónicos para el resto.
  • Una fecha en el calendario para revisar la decisión.
Ver el precio real del parque que deja de mantener

Lo que se recupera al cambiar

La parte visible es la que desaparece: repartir, rescatar de las mesas, repasar, contar y cargar. Son tareas de todos los días, y se van juntas.

La parte que no se espera es la que llega. Un escaneo deja un correo, un teléfono, la fecha de la visita y la cuenta de veces que esa persona ha pasado, todo exportable en CSV. Con eso el mostrador reconoce al habitual, la ruleta de promociones le puede dar un premio pequeño mientras espera y la petición de reseña de Google se hace en el momento adecuado.

Conviene decir también lo que no pasa: Bipresto no manda campañas de correo ni SMS de marketing por su cuenta, y la casilla de ofertas la marca el cliente.

Lo que deja atrás

  • Reparto y recuperación de discos.
  • Recuento en apertura y cierre.
  • Limpieza entre usos y al cerrar.
  • Baterías y unidades de reposición.

Lo que gana

  • Un botón por pedido, nada más.
  • Fichero de clientes exportable en CSV.
  • Señal de cliente habitual en la pantalla.
  • Reseñas pedidas en el buen momento.
Ver cómo funciona el avisador de clientes virtual

Los tres problemas que aparecen, y su respuesta

Siempre son los mismos tres, y ninguno hace descarrilar la semana si se tiene la respuesta preparada.

El primero es el cliente que no quiere dejar su teléfono: número a mano y aviso en voz alta, sin más conversación. El segundo es la sala con mala cobertura, sobre todo en sótanos y centros comerciales: un wifi abierto para clientes lo resuelve, y mientras tanto los discos del cajón cubren. El tercero es el compañero que se olvida de pulsar «Listo»: la columna de la izquierda se le llena, y eso se ve de lejos.

  • Cliente sin móvil o que no quiere darlo: número a mano.
  • Cobertura mala: wifi para clientes, y discos de plan B mientras tanto.
  • Olvidos del equipo: la columna «Por preparar» los delata.
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Preguntas frecuentes

¿Cuánto tarda en sustituir los avisadores físicos?

La puesta en marcha son minutos y el rodaje una semana. Los primeros días se ofrecen las dos opciones, y hacia el quinto la mayoría de los clientes ya escanea sin que haya que explicar nada.

¿Tengo que tirar mi kit de localizadores?

No, y es mejor no hacerlo el primer día. Se quedan cargados en un cajón durante la semana de rodaje. Después se puede conservar un plan B de cuatro o cinco unidades, venderlo o llevarlo a un punto de residuos electrónicos.

¿Hay que formar al equipo?

Hay que enseñar una frase y un botón. La frase es «escanee este código y su móvil le avisa cuando esté listo», y el botón es «Listo» en la pantalla del mostrador.

¿Y si un cliente prefiere el disco?

Se le da un número a mano y se le avisa en voz alta. Su pedido aparece en la misma lista que los demás, así que el equipo no tiene que llevar dos sistemas en la cabeza.

¿Necesito cambiar de TPV o integrar algo?

No. El sistema funciona al lado del TPV que ya tiene, en una pantalla aparte. No hay instalación, ni integración obligatoria, ni cableado.

¿Puedo volver atrás si no me convence?

Sí, y sin coste: se retira el cartel y se vuelven a repartir los discos, que siguen cargados en el cajón. No hay material comprado ni contrato que cancelar, así que la marcha atrás cuesta un folio.

¿Cómo sé si el cambio ha funcionado?

Con dos números del quinto día: cuántos clientes escanean sin que nadie insista y cuántos pedidos se quedan esperando en la columna de listos. Si el primero sube y el segundo no, el cambio está hecho.

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